LA MUERTE DE SÉNECA (I)
Voy a escribir sobre un curioso personaje histórico:
Lucius Annaeus Seneca -escritor, filósofo y político- nació en Corduba (Córdoba ) hacia el año 4 a. C. ; aunque la familia era una rama de la "gens Annaea" que siglo y medio antes habían llegado a la romanizada Bética; sus padres eran Marcus Annaeus Seneca y Helvia Albina. Como tantos otros hijos de ilustre y rico linaje, fue trasladado a Roma -con toda la familia- donde recibió la mejor educación que en sus tiempos se le podía ofrecer. Allí estudió retórica con el orador Fabiano Papirio; más tarde con los pitagóricos Sextio y Soción de Alejandria; también asistió con asiduidad a las lecciones del estoico Atalo -que fue su maestro de ética- y de Demetrio el cínico. Para restaurar su frágil salud viajó a Alejandría, a casa de su tío, el prefecto Cayo Valerio, donde residió durante unos años que aprovechó para conocer Egipto.
Entre sus obras quiero destacar "De la Felicidad", de la cual deseo mostrarles un párrafo:
Capítulo 1
La opinión común y el acierto
Todos los hombres, hermano Galión (1), quieren vivir felices, pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas, y no es fácil conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella cuanto más afanosamente se la busque, si ha errado el camino, si éste lleva en sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. Hay que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada día y cuánto nos acercamos a aquéllo que nos impulsa un deseo natural. Mientras erremos de acá para allá sin seguir a otro guía que los rumores y los clamores discordantes que nos llaman hacia distintos lugares, se consumirá entre errores nuestra corta vida, aunque trabajemos día y noche para mejorar nuestro espíritu. Hay que decidir, pues, a dónde nos dirijamos y por dónde, no sin ayuda de algún hombre experto que haya explorado el camino por donde avanzamos, ya que aquí la situación no es la misma que en los demás viajes; en éstos hay algún sendero, y los habitantes a quienes se pregunta no permiten extraviarse; pero aquí el camino más frecuentado y más famoso es el que más engaña. Nada importa, pues, más que no seguir, como ovejas, el rebaño de los que nos preceden, yendo así, no a donde hay que ir, sino a donde se va. Y ciertamente nada nos envuelve en mayores males que acomodarnos al rumor, persuadidos de que lo mejor es lo admitido por el asentimiento de muchos, tener por buenos los ejemplos numerosos y no vivir racionalmente, sino por imitación. De ahí esa aglomeración tan grande de personas que se precipitan unas sobre otras. Lo que ocurre en una gran catástrofe colectiva, cuando la gente misma se aplasta, nadie cae sin arrastrar a otro y los primeros son la perdición de los que siguen, puedes verlo suceder en toda vida; nadie yerra sólo por su cuenta, sino que es causa y autor del error ajeno. Es dañoso, pues, apegarse a los que van delante; y como todos prefieren creer que juzgar, nunca se juzga acerca de la vida, siempre se cree, y nos perturba y pierde el error que pasa de mano en mano. Perecemos por el ejemplo de los demás; nos salvaremos si nos separamos de la masa. Pero ahora la gente se enfrenta con la razón, en defensa de su mal. Y sucede lo mismo que en los comicios, en los cuales los mismos que han nombrado a los pretores, se admiran de que hayan sido nombrados, cuando ha mudado el inconstante favor; aprobamos y condenamos las mismas cosas; éste es el resultado de todo juicio que se falla por el voto de la mayoría."
(1) Sobrenombre con el que Séneca designaba a su hermano Marco Anneo Novato.
Lucius Annaeus Seneca -escritor, filósofo y político- nació en Corduba (Córdoba ) hacia el año 4 a. C. ; aunque la familia era una rama de la "gens Annaea" que siglo y medio antes habían llegado a la romanizada Bética; sus padres eran Marcus Annaeus Seneca y Helvia Albina. Como tantos otros hijos de ilustre y rico linaje, fue trasladado a Roma -con toda la familia- donde recibió la mejor educación que en sus tiempos se le podía ofrecer. Allí estudió retórica con el orador Fabiano Papirio; más tarde con los pitagóricos Sextio y Soción de Alejandria; también asistió con asiduidad a las lecciones del estoico Atalo -que fue su maestro de ética- y de Demetrio el cínico. Para restaurar su frágil salud viajó a Alejandría, a casa de su tío, el prefecto Cayo Valerio, donde residió durante unos años que aprovechó para conocer Egipto.
Entre sus obras quiero destacar "De la Felicidad", de la cual deseo mostrarles un párrafo:
Capítulo 1
La opinión común y el acierto
Todos los hombres, hermano Galión (1), quieren vivir felices, pero al ir a descubrir lo que hace feliz la vida, van a tientas, y no es fácil conseguir la felicidad en la vida, ya que se aleja uno tanto más de ella cuanto más afanosamente se la busque, si ha errado el camino, si éste lleva en sentido contrario, la misma velocidad aumenta la distancia. Hay que determinar, pues, primero lo que apetecemos; luego se ha de considerar por dónde podemos avanzar hacia ello más rápidamente, y veremos por el camino, siempre que sea el bueno, cuánto se adelanta cada día y cuánto nos acercamos a aquéllo que nos impulsa un deseo natural. Mientras erremos de acá para allá sin seguir a otro guía que los rumores y los clamores discordantes que nos llaman hacia distintos lugares, se consumirá entre errores nuestra corta vida, aunque trabajemos día y noche para mejorar nuestro espíritu. Hay que decidir, pues, a dónde nos dirijamos y por dónde, no sin ayuda de algún hombre experto que haya explorado el camino por donde avanzamos, ya que aquí la situación no es la misma que en los demás viajes; en éstos hay algún sendero, y los habitantes a quienes se pregunta no permiten extraviarse; pero aquí el camino más frecuentado y más famoso es el que más engaña. Nada importa, pues, más que no seguir, como ovejas, el rebaño de los que nos preceden, yendo así, no a donde hay que ir, sino a donde se va. Y ciertamente nada nos envuelve en mayores males que acomodarnos al rumor, persuadidos de que lo mejor es lo admitido por el asentimiento de muchos, tener por buenos los ejemplos numerosos y no vivir racionalmente, sino por imitación. De ahí esa aglomeración tan grande de personas que se precipitan unas sobre otras. Lo que ocurre en una gran catástrofe colectiva, cuando la gente misma se aplasta, nadie cae sin arrastrar a otro y los primeros son la perdición de los que siguen, puedes verlo suceder en toda vida; nadie yerra sólo por su cuenta, sino que es causa y autor del error ajeno. Es dañoso, pues, apegarse a los que van delante; y como todos prefieren creer que juzgar, nunca se juzga acerca de la vida, siempre se cree, y nos perturba y pierde el error que pasa de mano en mano. Perecemos por el ejemplo de los demás; nos salvaremos si nos separamos de la masa. Pero ahora la gente se enfrenta con la razón, en defensa de su mal. Y sucede lo mismo que en los comicios, en los cuales los mismos que han nombrado a los pretores, se admiran de que hayan sido nombrados, cuando ha mudado el inconstante favor; aprobamos y condenamos las mismas cosas; éste es el resultado de todo juicio que se falla por el voto de la mayoría."
(1) Sobrenombre con el que Séneca designaba a su hermano Marco Anneo Novato.
Lucio Anneo Séneca abandonó pronto las escuelas de filosofía y ejerció de abogado, alcanzando pronto el apogeo de su profesión; también destacó como orador, ya en su juventud era un nombre conocido. En la última etapa del reinado de Tiberio comenzó su carrera de escritor con la publicación de "Del país y religión de los egipcios". En el año 33, aproximadamente, obtuvo la cuestura y poco después fue elegido miembro del senado; sin embargo, gobernando Claudio, acusado por Mesalina de tener relaciones con Julia Livilla (hija de Germánico y Agripina) fue condenado por estupro y desterrado a Córcega (41-42) durante 7 u 8 años. Allí escribió "Consolación a Helvia", considerada modelo del género literario epistolar.
Regresó a Roma (49) cuando el matrimonio de Claudio con Agripina -la joven- hija también de Germánico y madre de Nerón, para hacerse cargo de la educación de Lucius Domitius Ahenobarbus, luego Nero Claudius Caesar Drusus Germanicus (Nerón), que sucedería a Claudio en el poder (54).
Continuemos con la lectura de "De la Felicidad":
Regresó a Roma (49) cuando el matrimonio de Claudio con Agripina -la joven- hija también de Germánico y madre de Nerón, para hacerse cargo de la educación de Lucius Domitius Ahenobarbus, luego Nero Claudius Caesar Drusus Germanicus (Nerón), que sucedería a Claudio en el poder (54).
Continuemos con la lectura de "De la Felicidad":
En el Capítulo 2 nos vuelve a advertir del peligro de escoger el sendero de la mayoría:
"no lo que apruebe el vulgo, pésimo intérprete de la verdad...pues no miro el color de los vestidos con que se adornan los cuerpos."
El Capítulo 3 se puede titular "La felicidad verdadera" e intenta una primera aproximación a ella:
"Por lo pronto, de acuerdo en esto con todos los estoicos, me atengo a la naturaleza de las cosas; la sabiduría consiste en no apartarse de ella y formarse según su ley y su ejemplo. La vida feliz es, por tanto, la que está conforme con su naturaleza, lo cual no puede suceder más que si, primero, el alma está sana y en constante posesión de su salud; en segundo lugar, si es enérgica y ardiente, magnánima y paciente, adaptable a las circunstancias, cuidadosa sin angustia de su cuerpo y de lo que le pertenece,atenta a las demás cosas que sirven para la vida, sin admirarse de ninguna; si usa de los dones de la fortuna, sin ser esclava de ellos. Comprendes, aunque no lo añadiera, que de ello nace una constante tranquilidad y libertad, una vez alejadas las cosas que nos irritan o nos aterran; pues en lugar de los placeres y de esos goces mezquinos y frágiles, dañosos aún en el mismo desorden, nos viene una gran alegría inquebrantable y constante, y al mismo tiempo la paz y la armonía del alma, y la magnanimidad con la dulzura, pues toda ferocidad procede de debilidad."
Atrás habíamos empezado la lectura "De la Felicidad", una obra de Lucio Anneo Séneca, que ahora vamos a continuar.
"Definiciones del sumo bien" es lo que nos ofrece en el Capítulo Cuarto:
"Se puede también definir diciendo que el hombre feliz es aquel para quien nada es bueno ni malo, sino un alma buena o mala, que practica el bien, que se contenta con la virtud, que no se deja ni elevar ni abatir por la fortuna, que no conoce bien mayor que el que puede darse a sí mismo, para quien el verdadero placer será el desprecio de los placeres... ...¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni disminuir el sumo bien? A este principio así fundado tiene que seguir quiera o no, una alegría constante y un gozo profundo que viene desde lo hondo, pues se alegra de lo suyo propio y no desea bienes mayores que los privados. ¿Porqué no han de compensar bien estas cosas los movimientos mezquinos, frívolos e inconstantes de nuestro cuerpo flaco?. El día que lo domine el placer, lo dominará también el dolor."
En el año 54 muere Claudio I, envenenado por Agripina. Le sustituye Nerón; Lucio A. Séneca, maestro del nuevo emperador, es designado árbitro del imperio y aprovechó la oportunidad para vengarse del "fiambre" con su terrible sátira "Apocoloquintosis" (conversión de Claudio en calabaza), versión burlesca de su pretendida "conversión en dios". Durante un período dilatado, Séneca, alternó sus funciones de gobierno con sus obras de adoctrinamiento moral a los jóvenes. Ante el creciente endurecimiento de la política de Nerón escribió "De clementia ad Neronem". En el transcurso del año 58 Suilio acusa a nuestro personaje de haberse apropiado de "600 millones de sestercios", pero continuó de ministro de Nerón todavía después del asesinato de Agripina. Lo que no sé, si sería digno de fiar el abogado Suilio, pues Tácito menciona a un caballero romano de Samos, traicionado por dicho acusador al que había entregado 400.000 sestercios para que le defendiese. La venganza del innominado ciudadano fue suicidarse en casa del supuesto traidor.
Como filósofo, L. Séneca asumió la moral del estoicismo, dando a la antigua doctrina un giro práctico en el plano teórico; ensalzó la autosuficiencia e independencia del individuo, y presentó como ideal el del "vir fortis", autárquico e insoborbonable, por mucho que pueda rodearle y asediarle."Definiciones del sumo bien" es lo que nos ofrece en el Capítulo Cuarto:
"Se puede también definir diciendo que el hombre feliz es aquel para quien nada es bueno ni malo, sino un alma buena o mala, que practica el bien, que se contenta con la virtud, que no se deja ni elevar ni abatir por la fortuna, que no conoce bien mayor que el que puede darse a sí mismo, para quien el verdadero placer será el desprecio de los placeres... ...¿Qué nos impide, en efecto, decir que la felicidad de la vida consiste en un alma libre, levantada, intrépida y constante, inaccesible al miedo y a la codicia, para quien el único bien sea la virtud, el único mal la vileza, y lo demás un montón de cosas sin valor, que no quitan ni añaden nada a la felicidad de la vida, ya que vienen y se van sin aumentar ni disminuir el sumo bien? A este principio así fundado tiene que seguir quiera o no, una alegría constante y un gozo profundo que viene desde lo hondo, pues se alegra de lo suyo propio y no desea bienes mayores que los privados. ¿Porqué no han de compensar bien estas cosas los movimientos mezquinos, frívolos e inconstantes de nuestro cuerpo flaco?. El día que lo domine el placer, lo dominará también el dolor."
En el año 54 muere Claudio I, envenenado por Agripina. Le sustituye Nerón; Lucio A. Séneca, maestro del nuevo emperador, es designado árbitro del imperio y aprovechó la oportunidad para vengarse del "fiambre" con su terrible sátira "Apocoloquintosis" (conversión de Claudio en calabaza), versión burlesca de su pretendida "conversión en dios". Durante un período dilatado, Séneca, alternó sus funciones de gobierno con sus obras de adoctrinamiento moral a los jóvenes. Ante el creciente endurecimiento de la política de Nerón escribió "De clementia ad Neronem". En el transcurso del año 58 Suilio acusa a nuestro personaje de haberse apropiado de "600 millones de sestercios", pero continuó de ministro de Nerón todavía después del asesinato de Agripina. Lo que no sé, si sería digno de fiar el abogado Suilio, pues Tácito menciona a un caballero romano de Samos, traicionado por dicho acusador al que había entregado 400.000 sestercios para que le defendiese. La venganza del innominado ciudadano fue suicidarse en casa del supuesto traidor.
Prosigamos con nuestra lectura "De la felicidad".
El objeto del Quinto Capítulo es, precisamente, "la libertad del sabio":
"Esta libertad no la da más que la indiferencia por la fortuna; entonces nacerá ese inestimable bien, la calma del espíritu puesto en seguro y la elevación; y, desechados todos los terrores, del conocimiento de la verdad surgirá un gozo grande e inmutable, y la afabilidad y efusión del ánimo, con los cuales se deleitará, no como bienes, sino como frutos de su propio bien.... puede llamarse feliz al que, gracias a la razón, ni desea ni teme; pues las piedras también carecen de temor y de tristeza, e igualmente los animales, pero no por ello dice nadie que son felices los que no tienen conciencia de la felicidad. Pon en el mismo lugar a los hombres a quienes una índole obtusa y la ignorancia de sí mismos reducen al número de los animales y de las cosas inanimadas. Ninguna diferencia hay entre éstos y aquéllos, pues éstos carecen de razón y la de aquéllos está corrompida y sólo sirve para su mal y para pervertirlos; pues nadie puede llamarse feliz fuera de la verdad. La vida feliz tiene, por tanto, su fundamento inmutable en un juicio recto y seguro. Pues el alma es pura y libre de todo mal cuando ha evitado no sólo los desgarrones, sino también los arañazos, dispuesta a mantenerse siempre donde se ha detenido y a defender su posición contra los furores y los embates de la fortuna."
Séneca, que admiraba al hombre Sócrates y al hombre Antístenes, amasó una fortuna inmensa mientras filosofaba, aunque -en la vejez- se la ofreció en dos ocasiones a Nerón, quien -a la segunda- la aceptó.
Con la muerte de Agripina, asesinada por su hijo Nerón en el año 59, la situación de Séneca empieza a ser peligrosa. Paulatinamente abandona las tareas de gobierno para dedicarse, sobre todo, a la filosofía.
Con la muerte de Agripina, asesinada por su hijo Nerón en el año 59, la situación de Séneca empieza a ser peligrosa. Paulatinamente abandona las tareas de gobierno para dedicarse, sobre todo, a la filosofía.
Cuando otras personas que alimentaban los crímenes de Nerón comenzaron a tener influencia sobre él, decíamos que la posición de Séneca se convirtió en insostenible.
Durante este periodo Séneca no aparece en público, está poco tiempo en Roma y se dedica a conversar con sus amigos.
El año 65 se le acusa de estar implicado en la conjura de Cayo Calpurnio Pisón contra Nerón. Si Pisón hubiese ganado Séneca habría vuelto seguramente al poder público; como la conspiración fue descubierta y las investigaciones demuestran que está comprometido en ella, el filósofo resulta condenado a quitarse la vida: se suicida cortándose las venas.
Continuemos con la lectura de la obra escogida...
En el siguiente Capítulo (6º.) distingue entre "placer y felicidad":
"Es feliz, por tanto, el que tiene un juicio recto; es feliz el que está contento con las circunstancias presentes, sean las que quieran, y es amigo de lo que tiene; es feliz aquel para quien la razón es quien da valor a todas las cosas de su vida. Los mismos que dijeron que el sumo bien es el placer, ven en qué mal lugar lo habían puesto. Por eso niegan que se pueda separar el placer de la virtud, y dicen que nadie puede vivir honestamente sin gozo, ni gozosamente sin vivir también con honestidad. No veo cómo pueden conciliarse estas cosas tan diversas. ¿Por qué, decidme, no puede separarse el placer de la virtud?. ¿Sin duda por que el principio de los bienes reside siempre en la virtud, y también nacen de sus raíces las cosas que amáis y apetecéis?. Pero si fueran inseparables, no veríamos algunas cosas agradables pero no honestas, y otras, en cambio, virtuosísimas pero ingratas, y que se han de realizar entre dolores."
(De la vida bienaventurada o de la felicidad, Séneca 58 d.C.).
"De Vita Beata" es el título original del diálogo de Lucio A. Séneca, dirigido a su hermano mayor Galión (al que también dedicó "De la ira"), que se traduce por "De la vida bienaventurada" o "De la felicidad".
Séneca es el representante más importante de la filosofía estoica (la Stoa fue la escuela fundada por Zenón de Citio) en su último período, siendo sus preocupaciones mayormente éticas. Es un filósofo más práctico que teórico (se desentendió en gran medida de las doctrinas lógicas y físicas de la Stoa). Se aparta en bastantes puntos del estoicismo, aceptando elementos de carácter moralista tomados de otras corrientes filosóficas, preocupado por la filosofía en cuanto ésta significa una enseñanza y un consuelo a los males de la vida. La ética ha de servir para buscar resignación ante el dolor y la muerte.Sobre "oposición de la virtud y el placer" versa el Capítulo 7: Séneca expone una moral basada en el desprecio a los placeres.
Como siempre no ofrecemos completo el texto, sino aquello que nos parece más interesante de cada apartado:
" La virtud no admite una mala vida, y algunos no son infelices por falta de placer, sino por el placer mismo, lo cual no ocurriría si a la virtud se mezclase el deleite, del que a menudo carece la virtud, pero que nunca necesita....La virtud es algo elevado, excelso y regio, invencible e infatigable; el placer es algo bajo, servil, flaco y mezquino, cuyo asiento y domicilio son los lupanares y las tabernas....al placer...pálido y cubierto de afeites y lleno de ungüentos como un cadáver. El sumo bien es inmortal, no puede desaparecer y no conoce el hastío ni el arrepentimiento; pues un alma recta no cambia nunca, ni se aborrece, ni muda nada, porque siempre ha seguido lo mejor; pero el placer, en cambio, cuanto más deleita, se extingue. Y no tiene mucho espacio, por lo cual pronto lo llena, y produce hastío, y se marchita después de los primeros transportes. Y nunca es seguro aquello cuya naturaleza consiste en el movimiento".
Se han perdido algunas de sus obras. Escribió nueve tragedias, una sátira contra el emperador Claudio, Apokolokyntosis (de la que ya hemos hablado); escritos sobre ciencias naturales: Naturalium quaestionum Ubri septem; escritos morales: Ad Lucilium de Providentia, Ad Serenum de constantia sapientis, Ad Novatum de ira, Ad Marciam de consolatione, Ad Serenum de otio, Ad Serenum de tranquillitate animi, Ad Paulinum de brevitate vitae, Ad Polybium de consolatione, Ad Helviam matrem de consolatione, Ad Aebutium liberalem de beneficiis y Ad Neronem Caesarem de clementia. Además escribió 124 Epistolae morales a Lucilio.
Una vez más, vayamos a recrearnos en la lectura de su interesante obra "De la Felicidad" (Ad Gallionem de vita beata).
Despreciando a la fortuna en el Capítulo VIII, Séneca nos propone una vida acorde con la Naturaleza; esto es, con la razón:
"Por esto los antiguos recomendaron seguir la vida mejor, no la más agradable, de modo que el placer no sea el guía, sino el compañero de la voluntad recta y buena. Pues es la naturaleza quien tiene que guiarnos; la razón la observa y la consulta. Es lo mismo, por tanto, vivir felizmente o según la naturaleza....Que el hombre no se deje corromper ni dominar por las cosas exteriores y sólo se admire a sí mismo, que confíe en su ánimo y esté preparado a cualquier fortuna, que sea artífice de su vida. Que su confianza no carezca de ciencia, ni su ciencia de constancia; que sus decisiones sean para siempre y sus decretos no tengan ninguna enmienda. Se comprende, sin que necesite añadirlo, que un hombre tal será sereno y ordenado, y hará todo con grandeza y afabilidad. La verdadera razón estará inserta en los sentidos y tomará allí su punto de partida; pues no tiene otra cosa donde apoyarse para lanzarse hacia la verdad y volver a sí misma. Y también el mundo que abarca todas las cosas, Dios rector del universo, tiende hacia las cosas exteriores, pero sin embargo vuelve a sí totalmente de todas partes. Que nuestra mente haga lo mismo; cuando se ha seguido a sus sentidos y se ha extendido por medio de ellos hasta las cosas exteriores, sea dueña de éstas y de sí misma.... Por tanto, puedes declarar resueltamente que el sumo bien es la concordia del alma; pues las virtudes deberán estar allí donde estén la armonía y la unidad; son los vicios los que discrepan."
Ramón Pérez Poza

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